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CRÓNICA DE UNA SALIDA ACCESIBLE A LA NIEVE (ALCUBLAS) – Jesús G. B.

Tras el temporal

Enero 2021

Una nueva aventura para la silla oruga era pasear por la nieve y una borrasca a la que los meteorólogos llamaron “Filomena” nos dio la oportunidad de vivirla cerca de casa. Esta es la crónica de esa excursión.

 

La búsqueda de espacios accesibles en plena naturaleza dentro de la Comunidad Valenciana que está llevando a buen término Hamu con su proyecto Turismo Adaptado V3, ha hecho posible que pueda ver y “pisar” nieve cerquita de mi ciudad; una experiencia que no había vivido antes.

 

Hamu vino a recogerme con la furgoneta, en la que lleva la silla oruga, a las 10 de la mañana. Acudieron también dos amigos que compartirían excursión conmigo. Tras un trayecto de cerca de 1 hora, llegamos al pueblo de Alcublas, donde paramos a comprar algo para almorzar. Hacía una semana que había pasado el temporal y no se veía mucha nieve, así que decidimos seguir la carretera hacia arriba un poco más hasta llegar a una zona en la que el paisaje era todo blanco. ¡Qué ilusión!

Dejamos la furgoneta al lado de un camino, nos abrigamos bien y comenzamos nuestra aventura. La silla se manejaba bien, su movimiento era menos brusco que en zonas rocosas porque el terreno es más suave con la nieve, aunque también hubo un momento en que me quedé atascado cuando las ruedas se hundían demasiado en ella y tuve un pequeño resbalón en una zona en la que había hielo, nada que no se pudiera solucionar fácilmente con la ayuda de mis acompañantes.

 

Es un gustazo poder pasear al lado de amigos por la naturaleza y disfrutar de paisajes tan lindos y poco vistos por mí. Los observaba caminar y me asombraba ver cómo se hundían sus pisadas en la nieve y le decía a Hamu: “¡Haz muchas fotos, que quiero ver cómo se mueve la silla por aquí… y por allí también!”

 

Enseguida encontramos una explanada estupenda para tomar un bocado que nos supo a gloria. Y con el estomago satisfecho continuamos el camino hasta la cueva Sabuquera, donde hay un mirador. Cuando llegué allí Hamu me dijo: “Con la nieve que hay, creo que puedes subir bien”. No me había fijado que la plataforma tenía 2 ó 3 escalones pequeños para acceder, pero no me lo pensé, pulsé el mando de la silla y sorprendentemente subió de forma fácil. Allí nos hicimos algunas fotos y continuamos nuestro paseo.

El paisaje era maravilloso, montañas nevadas al fondo, abajo el pueblo y los campos de almendros y toda la zona en la que estábamos completamente blanca porque había mucha, mucha nieve.

 

Comenzó a soplar un aire helado, pero como iba tan tapado, apenas lo sentía. Mi lesión medular hace que no tenga sensibilidad en una gran parte del cuerpo, pero sí sentía una de mis manos muy fría a pesar de llevar un guante. Andrés me ayudó a ponerme otros y al rato mi mano entró en calor. Pero iba tan abrigado, que mi sensación era la de estar un poco aislado del entorno, incluso sentía que las gafas de sol y la capucha del abrigo me quitaban visión. Así que aparté la capucha, me quité las gafas… y noté el viento gélido… y miré a mi alrededor… y pude sentir y disfrutar del momento… ¡Menudo frio, pero qué alegría estar allí! Incluso decidimos dejar de hablar unos instantes para escuchar el silencio del entorno y el crujido de nuestras pisadas en la nieve.

 

También salimos del camino para probar mejor la silla, notando cómo se hundía en el terreno y tuve que recibir ayuda para poder dar la vuelta porque patinaba entre tanta nieve.

 

Cuando volvíamos hacia la furgoneta nos encontramos con personas que venían a pasear por la zona y entre ellas a un niño que llevaba un mini trineo en el que deslizarse.

 

Y subimos al vehículo con las voces entrecortadas por el ejercicio y el frio, pero eufóricos. Estaba deseando llegar a casa para ver las fotos y compartirlas. De hecho, durante varios días todos recibimos mensajes de amigos pidiéndonos más información de la zona que visitamos para repetir nuestra experiencia. Es otro de los efectos de Turismo Adaptado V3, dar a conocer espacios naturales de nuestro entorno.

 

Gracias Lillan y Andrés por vuestra grata compañía. Y a ti Hamu, no me canso de decirte que me encanta tu precioso proyecto. Y como he repetido muchas veces, me gusta lo que haces, cómo lo haces y sobre todo desde dónde lo haces. Gracias.

Jesús García Bañegil

tangram rosa

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